La derrota de Astillero

#LaCuartaTransformaciónVa
"Históricamente, es imposible el triunfo del conservadurismo"
Esa sentencia ha sido repetida continuamente por el presidente López Obrador. Y lo respalda un razonamiento simple: "Los conservadores mientes como respiran".
Sumando las dos frases, el resultado puede resumirse en otra sentencia breve: "Los conservadores están condenados a la derrota, por apostar todo su capital a la mentira".
Durante décadas, la mentira oficial, transmitida a la sociedad mexicana por conducto de una prensa nacional "vendida" en su mayoría, fue la fuente del poder de los gobiernos panistas y priistas. El conocido "Cuarto Poder", conquistó un espacio de confort, gracias al servilismo que mostró hacia los dueños de los grandes capitales y los políticos conservadores que después derivaron en neoliberales.
El término "chayotero" molesta mucho a los periodistas del pasado. Pero es una realidad que la gran mayoría de ellos, construyeron sus patrimonios personales, en base a los favores que recibieron en efectivo, de parte de la clase gobernante y de quienes gobernaron detrás de bambalinas, como poderes fácticos.
"Se puede engañar a la gente por un corto tiempo. Pero no se puede engañar a la gente, todo el tiempo". Esa frase popular, ejemplifica el estado actual que vive la prensa conservadora. A la llegada de la Cuarta Transformación, su estructura de naipes se vino abajo.
La lista de los periodistas que recibieron contratos jugosos de los gobiernos prianistas, a cambio de crear una imagen tramposa sobre la situación del país, es larga. Su misión era ocultar el saqueo nacional, a los ojos de sus audiencias. Pintar un México en crecimiento, cuando en verdad, la corrupción e impunidad lo pudrían todo.
Muchos de esos periodistas aún se autodefinen "imparciales", "objetivos", practicantes de un "periodismo independiente". Pero la forma en que trabajan, el compromiso político y económico que tienen, es inocultable para una sociedad que despertó a la realidad, desde poco antes del 2018.
Vemos a periodistas que no pueden ocultar su filiación conservadora. Son los casos de Loret de Mola, Joaquín López Dóriga, Raymundo Riva Palacio, Pascal Beltrán del Río, Carlos Marín y varios más. Nadie cree que practiquen un periodismo libre y sin compromiso alguno. Son los viejos "chayoteros" que pretenden conservar algo del poder que hasta hace pocos años tuvieron.
Pocos les creen o se informan en sus espacios periodísticos. Están totalmente desacreditados.
Hay otros que corren con mejor suerte y logran despistar a sus aún leales, aunque menos numerosas audiencias.
Uno de ellos es Julio Hernández, "Astillero".
Para algunos, se trata de un periodista profesional, digno de crédito y respeto.
Su pasado de militancia priista no les importa mucho. Astillero señala que su periodismo no tiene filiación alguna y que critica del mismo modo las fallas de priistas, panistas y morenistas.
Sin embargo, su enfoque personal sobre la economía y la política, lo pinta como uno más de los comunicadores conservadores, que trabajan en contra del gobierno de la Cuarta Transformación.
Uno de los rasgos inocultables del conservador convencido, es el conocido como "Principio de Identidad"
Un conservador negará siempre todo cambio. Señalará que "nada nuevo hay bajo el sol". Que "cambian las siglas, pero que los políticos son todos iguales". "Que lo que se hace hoy, se hizo de igual manera en el pasado, sin que se generara cambio alguno". "Que la sociedad no cambia. Es la misma siempre". "Que la gente es igual en todos lados y siempre será así".
Si uno analiza las colaboraciones escritas por Julio Astillero y los videos que publica en sus espacios de comunicación, podrá constatar que es una constante en él negar la transformación que vive el país.
Los políticos actuales, sin importar que no se conocen casos de corrupción dentro de los principales funcionarios del gobierno federal, son idénticos a aquellos que gobernaron en el pasado, donde la corrupción era norma.
Las políticas del presidente López Obrador, son las mismas que en su momento impulsaron los gobiernos priistas de Luis Echeverría y López Portillo. Populismo que no tiene otro fin que el control social.
Ha dicho en video, que la Cuarta Transformación no existe. Que es una campaña publicitaria impulsada desde la presidencia, pero en realidad, la sociedad es la misma. La gente es la misma y todo sucede igual que siempre.
México es una nación sin cambios. Su gente, la que ha vivido por siglos del mismo modo. Nada cambia. Todo permanece tal y como lo hemos conocido desde la infancia.
El Principio de Identidad es eso: nada se mueve. Todo es idéntico a lo ya vivido. Se trata únicamente de rutas cíclicas, que nos llevan a sitios recorridos con anterioridad.
Julio Astillero, como buen conservador, niega toda transformación. Y para negar lo que es evidente para millones de mexicanos, tiene que mentir.
La redistribución de la riqueza nacional que se está dando en este momento, en favor de los que menos tienen, no la acepta como realidad.
El combate a la corrupción, primeramente al interior del gobierno federal ("barriendo de arriba hacia abajo"), no significa un cambio para él.
La lucha contra la delincuencia organizada, atacando las causas, en lugar de usar fuerza letal, no es cambio tampoco.
La negativa de este gobierno para endeudar más al país, no significa algo nuevo. Distinto.
El impulso al sector salud que procura medicinas y servicio médico a todos los mexicanos, no lo contempla como acción de cambio social.
Todas estas acciones son para Julio Astillero, idénticas a las practicadas por los gobiernos conservadores del pasado.
Ese engaño está en el centro de su periodismo. Se trata de no reconocer el movimiento social que está viviendo el país. Negar la transformación y los beneficios sociales que implica.
Negar también que como sociedad, estamos cambiando. Que no somos, ni queremos ser los mismos ciudadanos pasivos de la etapa neoliberal.
Julio Astillero estará en la conferencia mañanera del miércoles en Palacio Nacional. Al igual que la señora Dresser, Jorge Ramos o Alberto Peláez, defenderá su posición "independiente e imparcial", con los argumentos que le conocemos.
Pero como ha sucedido con sus pares del periodismo, encontrará enfrente, la única arma utilizada por el presidente López Obrador. La verdad.
Los castillos de naipes de los otros periodistas señalados, se han venido al suelo ante el primer contacto con la verdad.
Por eso es imposible la pequeña victoria que busca Astillero en ese ejercicio público.
Los datos que lleva sobre la reserva de San Miguelito son tendenciosos y parciales. Hay una minoría que se opone a cualquier cambio y en esa negativa, Julio basa su defensa, sin tomar en cuenta que la mayoría de las autoridades ejidales, discuten en este momento, en consulta pública, el uso que darán a sus tierras. La información oficial, puesta a disposición de todos, dejará bien en claro, "quién es quién en las mentiras".
Alguien que ha negado sistemáticamente un proceso de cambio social, evidente para millones de mexicanos, no puede hablar ni conducirse con verdad. No puede aspirar sino a la derrota.
Preparen la botana para el miércoles temprano. La mañanera de ese día promete diversión a manos llenas.
Otro más que morderá el polvo.
Malthus Gamba