Mi café sin censura, señor Monreal

#LaCuartaTransformaciónVa


La mentalidad de los mexicanos está cambiando. Esa propuesta del presidente López Obrador, avanza perceptiblemente en redes sociales.

A diario aparecen sitios y expresiones individuales, que expresan la forma en que los ciudadanos interpretan la realidad que viven.

El ámbito político dejó de ser territorio exclusivo de quienes dedican su vida y tiempo, a una actividad relacionada con el quehacer público, a través de los partidos políticos.

El ciudadano de a pie entiende hoy, que la política es una asunto que compete a todos. Opinar es una forma de hacer política. Defender posiciones e interpretaciones sobre lo que sucede en el país, es actividad política.

Las redes sociales cambiaron mucho la forma de pensar y actuar de los ciudadanos en el mundo. Y aquí en México, la llegada de López Obrador a la presidencia, trajo consigo un acercamiento más directo a la democracia participativa.

El único sector que ha visto como obstáculo para alcanzar sus fines políticos y económicos, este despertar de las conciencias, ha sido el conformado por empresarios y políticos que se sienten identificados con su viejo proyecto de corte conservador.

La clase reaccionaria necesita forzosamente impulsar estrategias tendientes a mal informar, o desinformar a buena parte de la sociedad. Un pueblo que delega la responsabilidad política a los partidos políticos, a los empresarios y medios de comunicación, es fácil de controlar.

Por eso se educaba a niños y jóvenes en base a un modelo educativo, que formaba trabajadores calificados en todas las modalidades del proceso productivo. Pero carentes de la elemental cultura que se requiere para entender y hacer política.

De la clase conservadora no podemos esperar otra cosa, que la intención de regresar a los mexicanos a esa estructura de control, que tantos beneficios les trajo, vía corrupción.

Pero ¿qué pasa cuando los intentos por callar la voz ciudadana, vienen de quienes se califican a sí mismos como afines al proceso de transformación que estamos viviendo?

Eso es algo que también estamos viviendo en este momento.

Por un lado, tenemos la petición que hace en redes sociales Ricardo Monreal, para que tanto la Comisión Federal de Electricidad, como el resto de los funcionarios públicos, "se abstengan" de verter opiniones públicas, en relación a la Reforma Eléctrica que deberá ser aprobada, modificada o rechazada, en el Congreso de la Unión.

Ese mensaje, se ha interpretado como una reconvención hecha también a quienes participan en redes sociales. Se ha entendido que lo que Monreal señala, aplica también a quienes, según él, "enrarecen" el ambiente político en el Congreso, dificultando la creación de consensos entre las fuerzas políticas.

Las redes sociales han estado participando activamente, defendiendo la información que ha publicado directamente Manuel Bartlett y la Comisión Federal de Electricidad, como organismo competente.

Los señalamientos que ha hecho el presidente López Obrador, sobre la información falsa que impulsa el neoliberalismo corrupto, que desea mantener el marco energético privatizador en el país, también ha recibido el respaldo de los ciudadanos que hacen política en redes sociales.

Lo que pide Monreal, nada tiene que ver con la etiqueta de "traidor" que inmediatamente le endilgan algunos (o muchos). El senador pretende que se impulse un marco de negociación "terso". Un espacio donde todas las expresiones, propuestas y contrapropuestas se escuchen. En base a negociaciones y operación política, sacar de esos encuentros la mejor reforma que pueda darse. Si es que se da, porque ni Monreal tiene la seguridad de que esto suceda así.

Por eso pide, no agitar el agua. "No hacer olas". Callar para no molestar a los representantes de las fuerzas políticas opositoras. Y arreglar como amigos una reforma constitucional que deje, si no contentos, al menos sí tranquilos a todos.

Lo que no entiende Monreal, es que la ciudadanía no quiere eso. Quiere una Reforma Eléctrica en los términos propuestos por el Ejecutivo. Una reforma que garantice la seguridad eléctrica en el país. Una reforma que no permita que empresas privadas, establezcan el precio de la luz. Una reforma que elimine el trato preferencial y corrupto hacia empresas que pagan muy poco, o nada, por el servicio eléctrico. Una reforma que garantice a la Comisión Federal de Electricidad, trato justo al competir con los productores privados.

Monreal va por una Reforma Eléctrica "parchada", modificada en bien del interés político del país. El pueblo de México en su mayoría, exige una Reforma completa, en bien del interés social del país.

Por eso la petición de censura que propone el senador Monreal, ha desatado infinidad de críticas en su contra. Es cierto que él propone llegar a acuerdos parlamentarios. Hacer política en base a la operación y el entendimiento entre las distintas fracciones partidistas en el Congreso. Pero la gente no le pide eso.

Quienes apoyan el proyecto de Cuarta Transformación en el país, exigen presión política y no negociación, en un asunto que tiene que ver con la soberanía energética del país.

Nadie quiere ver a los mexicanos, viviendo la tragedia que se está dando en España. Aguantar los altos costos del servicio eléctrico que impone Iberdrola. Llorar por no haber sabido defender a las empresas públicas en su momento.

La gente va a seguir hablando de la Reforma Eléctrica, le guste o no le guste a Monreal. Sería bueno que Manuel Bartlett y la Comisión Federal de Electricidad, siguieran publicando información sobre los beneficios de esta reforma, tal y como lo hace a diario el presidente López Obrador.

¿Que así se les dificulta el trabajo a los legisladores? Que cambien de estrategia.

Que presionen también. Que evidencien los argumentos de la oposición y reafirmen también el señalamiento del presidente, en el sentido de que los votos en favor, o en contra de esta reforma, se harán públicos.

Cada voto tendrá nombre y color. Y eso no lo olvida la gente.

Hay tiempos en que la negociación es la mejor vía para alcanzar las metas que se trabajan en el Congreso. Y hay tiempos también en que, dada la importancia de lo que se está tratando, la vía de la presión en todos los frentes, es la mejor estrategia posible.

Lo único que no puede aceptarse socialmente, en tiempos del despertar de las conciencias, es una petición de autocensura.

Así no funciona la democracia.

Malthus Gamba

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